• La cifra de jóvenes sin bachillerato ni Formación Profesional ha ido en aumento desde el 2000
JORDI CASABELLA BARCELONA, El Periódico, 22-XI-2007
Los institutos catalanes registran la tasa de graduados en ESO (12-16 años) más pobre de toda España. Sorprendentemente, las escuelas públicas de primaria (6-12 años) tienen la tasa de éxito española más alta: solo 1,5 de cada 100 alumnos del último curso, sexto, repite. ¿Qué ocurre entre los 12 y los 16 años para que se produzca semejante altibajo? Un informe de la Fundació Jaume Bofill presentado ayer sugiere que parte del fracaso de la ESO es atribuible a la Primaria, donde parte del alumnado promociona de forma automática sin disponer del nivel de conocimientos que se tiene por exigible.
Los últimos datos del Ministerio de Educación correspondientes al curso 2003-2004 atestiguan que 39 de cada 100 alumnos que ese año cursaron cuarto de ESO en el sistema público catalán (en la privada son 19 de cada 100) no lograron obtener el certificado que acredita que se ha superado la escolarización obligatoria. La tasa de graduación (61,1%) se sitúa a la cola de España, donde 12 comunidades registran tasas de éxito en los institutos públicos por encima del 70%.
El panorama es radicalmente opuesto al de las escuelas catalanas infantiles y de primaria, donde todo parece marchar viento en popa. El porcentaje de repetidores de sexto en el año 2004-2005 se limitaba al 1,5% de los matriculados, cuando en 11 comunidades se situaba por encima del 6%. Ese mismo año, en cuarto de ESO repetía casi el 19% de los matriculados en los institutos catalanes, mientras que la media española no llegaba al 15%.
Para el catedrático de la UAB Ferran Ferrer, coordinador junto a Bernat Albaigés del informe, los datos reflejan que "los niños en primaria promocionan por norma de un curso a otro y después el fracaso acumulado aflora en Secundaria".
ADVERTENCIA DE LA INSPECCIÓN
La situación que describe el trabajo de la Fundació Jaume Bofill viene perpetuándose desde algún tiempo. Un informe de los servicios de Inspección de la Conselleria d'Educació del curso académico 2001-2002, publicado por este periódico el 3 de junio del 2004, ya advertía de que únicamente el 79% de los niños de sexto de primaria obtuvo de su maestro, al finalizar el curso, la calificación "progresa adecuadamente" que dejaba expedito su paso a la ESO. No obstante, el 98,1% de los matriculados accedió a la etapa superior y únicamente el 1,9% repitió.
El trabajo coordinado por Ferrer y Albaigés relaciona los bajos índices de graduación en la ESO con "el abandono prematuro de los estudios por parte de los jóvenes", un aspecto en el que España, y en particular Catalunya, ostenta una pésima posición en el contexto europeo, solo por delante de Portugal y Malta.
La evolución que ha seguido este indicador en los últimos años alimenta el pesimismo. En 1995, en España, el 34,5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no tenían estudios secundarios más allá de los obligatorios, o sea, no habían completado ni el bachillerato ni Formación Profesional. Diez años después, el porcentaje se había reducido hasta el 30,8%. Por contra, en Catalunya, el recorrido que una década ha experimentado ese indicador ha sido negativo: del 33,3% al 34,1%, con el agravante de que en el 2000 se logró reducir al 29,7%.
MERCADO LABORAL
El director de la fundación, Jordi Sánchez, atribuyó lo sucedido a diferentes razones, entre las que destacó la existencia de un potente "mercado laboral no cualificado que resulta atractivo" para un sector de la población juvenil. El porcentaje de ocupación cualificada en Catalunya es inferior a la media española y "claramente inferior a las comunidades autónomas más potentes económicamente, como son Madrid, País Vasco y Navarra", recoge el estudio. En las tres comunidades el abandono prematuro de los estudios está muy por debajo del índice de Catalunya, especialmente en las dos últimas.
El informe se refiere, igualmente, al gasto público que se dedica a educación en Catalunya, que sigue presentando "uno de los niveles más bajos del Estado español y de la Unión Europea". A pesar de reconocer que el gasto "tiende a incrementarse", sus efectos todavía son poco perceptibles por culpa de "una falta de inversión sostenida en el tiempo", precisó Sánchez, que hizo un símil con lo sucedido con "los socavones ferroviarios". Mientras que en España se invirtieron 3.946 euros por estudiante no universitario en el año 2005, en Catalunya solo fueron 3.543.
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